Has crecido con miedo, insegura de ti misma, con dificultad para relacionarte con los demás, sientes que las personas se aprovechan de ti, sufres de ansiedad, dolores crónicos, te cuesta expresar tus emociones, vives en continua angustia, a veces sientes que no estás bien de la cabeza, te cuesta concentrarte, ….

Y sientes que tu madre no te quiere.

Lo más probable es que tus “problemas” sean la consecuencia de haber crecido en un ambiente hostil donde tu madre ha destrozado tu infancia y coartado tu libertad en tu adolescencia, creando un adulto roto.

Cuando te has dado cuenta de que todo tu miedo, baja estima, ansiedad, incapacidad para sentir o expresar emociones,…. Y un sinfín de secuelas más han sido provocadas por tu madre, quieres correr lejos. Pero no siempre es fácil romper las cadenas invisibles que te unen a ella, tus heridas, son muchas, y las sigues arrastrando aunque te hayas distanciado de tu vedugo.

Si lo que menciono te describe, padeces del Síndrome de Víctima Narcisista

El Síndrome de Víctima Narcisista, es el grupo de síntomas de un individuo causados por el abuso perpetrado por otro individuo con trastorno narcisista de la personalidad.

Así como el Trastorno Narcisista de la Personalidad está reconocido y por lo tanto incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Psiquiatría (DSM 5), el Síndrome de Victima Narcisista no lo está. Nadie nos reconoce.

La literatura científica habla extensamente sobre el trastorno narcisista de la personalidad, ( tu madre u otros abusadores) pero prácticamente no hay grandes aportes para con las personas que hemos sido afectadas por su abuso.

Todo lo que leo en las redes sociales, webs,. hablan del verdugo. Pero ya vale. Sabemos que estas personas tienen un trastorno nacisista de la personalidad, que son conscientes del daño que hacen y de que no quieren cambiar porque no se atreven enfrentar su realidad.

Las que necesitan ayuda son las víctimas

Que en la mayoría de los casos se dan cuenta de que lo son cuando ya es tarde.

Se han convertido en víctimas por la necesidad de la persona abusadora de Suplemento  Narcisista, la droga que necesita la persona narcisista para subsistir, y que no son más,  que tus reacciones de ira, dolor, tristeza,… Sí aunque parezca increíble tu dolor alimenta a estas personas. Y tú te conviertes en codependiente para satisfacer sus necesidades dejando a un lado las tuyas, pasas a sufrir de dependencia emocional. Y junto a esto otros muchos síntomas que forman parte del diagnóstico del Síndrome de Víctima Narcisista, como ansiedad, depresión EPT, anhedonia, amnesia perversa, alexitimia, trastornos alimenticios,….

El primer paso a dar cómo víctima es el conocido Contacto Cero.  Distanciarte de la persona abusadora y manipuladora. Pero esto no te cura. Solo es un medio de protegerte y dejar de seguir recibiendo toxicidad.

Con la distancia física de por medio, deberás reconocer las heridas, todos los síntomas que padeces como Víctima del Abuso Narcisista. Una vez los identifiques, deberás afrontarlos, y asumir que eres adicta a esas emociones negativas. Que esta adicción es lo que te mantiene con depresión, culpa, baja estima,… Cuando sabes que la química de tu cuerpo controla tus pensamientos y emociones, entonces puedes empezar a cambiarlos con una reestructuración cognitiva.

 

El único método que realmente te sana. No se queda en trabajar sobre tus síntomas (depresión, ira, baja estima, miedo, culpa, tristeza,…) sino que cura el origen de los mismos.

Te sana aquí y ahora ya que curar a tu niña del pasado o culpar a quien creo tus heridas no funciona, solo sirve para seguir  encerrada en el círculo del dolor, enganchada en las emociones negativas.

Se divide en cuatro partes

  • toma de conciencia: como es tu madre, por que lo ha hecho y todas las heridas que a ti te ha creado
  • duelo
  • Sanación: neurociencia y reconstrucción cognitiva
  • autoencuentro y empoderamiento

Cuando conoces todas tus heridas y sabes que las sigues reproduciendo de adulta a pesar de estar separada de tu madre (transferencia de Freud) y entiendes que eres adicta a esas heridas o mejor dicho a las emociones que te producen, puedes caminar para curarte.