Por fuera brillante y perfecta, por dentro podrida. Así como la manzana de Blancanieves,  es la familia disfuncional donde reina una Madre Tóxica. ( sí en caso de Padres Toxicos, el sufrimiento es el mismo).

La madre tóxica cuida las apariencias. Su casa será limpia, elegante y llena de cosas caras (la decorará con el máximo que su bolsillo permita). Todo para mostrar que tiene una familia perfecta.

¿La verdad? es que en esa casa de cristal vive un grupo de personas desconectadas, que no saben como conectarse emocionalmente.

La casa podrá estar llena de buenos muebles, los niños aparecerán como bien cuidados, la calefacción no faltará. Pero será una casa fría, donde no cohabita el verdadero amor y la empatía es desconocida.

En la casa donde gobierna una madre o padre tóxico, se sentarán todos a la mesa alrededor de una buena comida. Pero no existirá una conversación real, donde los que se sientan en la aparentes sillas se preocupen por las verdaderas emociones de los integrantes del grupo que comparte las viandas. Alrededor de esa mesa, las conversaciones son vacías, y no se practica la empatía por  los fracasos de los miembros del grupo. Solo se celebran los éxitos que les hace verse “importantes” fuera, al otro lado de la puerta. El verdadero halago por los logros de los hijos nunca llega. Las conversaciones en la mayoría de las ocasiones giran alrededor de otras personas. El hablar de otros de manera periorativa, les ayuda a estar a ellos arriba. Lo que critican, es de lo que carecen.

Al otro lado de la puerta nadie ve la oscuridad en la que crecemos los hijos de este tipo de familias disfuncionales. Nadie se percata de nuestras verdaderas heridas, que son las del corazón. Y supongo que si los de fuera ven a la verdadera bruja, no pueden hacer mucho.

En mi caso, todo en casa era aparentemente perfecto. A mi me vestía más que bien. Tenía que ser mas que los demás. Pero la pudredumbre de casa en más de una ocasion se le escapo para afuera. Cuando creía estar con aliados, podia ser ella y soltar sus lindezas delante de ellos. Asi un tirón de orejas, una bofetada o un insulto los justificaba. Yo necesitaba correción. Se vanagloriaba de ese poder que ejercía sobre mi, de lo buena madre que era porque lo hacía por mi bien.

La madre tóxica se encarga bien de presentar una manzana perfecta. Los gusanos, que somos los hijos abusados, el marido anulado, los gritos, la falta de cariño y amor, los esconde. Y su trastorno de la personalidad lo entierra, sienndo una actirz fría, calculaora y perfecta.

Cómo los demás no lo ven, es algo que para la hija abusada es difícil de entender. Cómo no ven a la verdadera bruja que es? Cómo no me miran a mí que estoy sufriendo? Esta incompresion y ceguera por parte de la sociedad, acrecenta el dolor de las víctimas.

Más sobre la familia disfuncional aquí.

 

 

 

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¿Es tu madretóxica?

 

Contesta a estas preguntas para saberlo.

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