No es fácil reconocer que tu madre no te ha tratado bien, pero menos fácil ha sido tener una infancia y adolescencia donde nunca has encontrado  tu espacio y no sabías quién eras en realidad.

No es fácil llegar a una edad adulta con miedos, con poca seguridad en ti misma, y con una vida que parece te cuesta el doble que a los demás.

Pero una vez que descubres que tu madre ha sido la que no te ha dejado crecer correctamente, la que te ha ido poniendo piedras en el camino, puedes empezar a ver la luz hacia tu sanación.

Haber descubierto de dónde viene tu dolor, no significa que el camino a tu total libertad sea fácil. Las heridas emocionales están grabadas en ti, son casi parte de tu ADN. Pero puedes sanar y encontrarte a ti misma.

Mucha gente me pregunta qué hacer para sanar.

La respuesta es que la sanación está en tus manos.

Tú decides si estás dispuesta a luchar un poco más en esta vida y convertirte en una superviviente (puedes hacerlo, ya que siempre has sido una guerrera, llevas peleando por tu supervivencia toda una vida), o prefieres quedarte en tu zona de confort, pero con dolor.

Sí para sanar vas a sentir dolor al principio. Ver lo que te han hecho y reconocer tus heridas duele. Pero es el camino, el primer paso. Estás dispuesta a darlo y pelear como siempre lo has hecho, o estas mas cómoda siguiendo como víctima, quejándote de lo mal que te han tratado y de lo injusta de la vida. La vida es bella, pelea un poco mas y disfrútala.

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”. Frida Kahlo

Date la oportunidad de encontrarte a ti misma y conseguir todo aquello que te propongas. Recupera los sueños que una vez imaginaste pero que tuviste que meter en el fondo de un cajón, por seguir las directrices de tu madre.

Sueña y vive. Te lo mereces eres una SUPERVIVIENTE.

Para el proceso de sanación vas a pasar por las siguientes etapas:

  • Reconocimiento de la verdad: despertar a lo vivido e identificar cada herida que llevas en el alma (el Síndrome de la Víctima Narcisista). Ene esta etapa es recomendable escribir sobre todas tus heridas. Primero porque has de reconocerlas (no podemos sanar lo que no reconocemos tener) y segundo porque tu dolor y entender cómo tu madre ha jugado mentalmente contigo, te va a ayudar a deshacerte de la tortura de la culpabilidad.
  • Duelo: necesitas un tiempo para asimilar lo vivido. En esta etapa vas a vivir emociones contradictorias: rabia hacia ti, hacia tu madre, tristeza, dolor, fuerza,… déjate sentir, el dolor ha de salir hasta que llegues el día que lo aceptes.
  • Alejarte de la toxicidad: el llamado contacto cero. Has de estar preparada para ello. Nada de escuchar a quien te dice corre, no sé que haces ahí aguantando. No es fácil romper el vínculo traumático, y menos con una madre. Tómate tu tiempo, prepáralo y llévalo acabo cuando te sientas con fuerzas. Hay personas que se alejan durante la etapa del reconocimiento de lo vivido y otras después del duelo. También las hay las que se ven forzadas al contacto cero porque sus madres les cierran las puertas en las narices.
  • Reconstrucción Cognitiva: todo lo que has creído hasta ahora sobre ti no es cierto. No eres quien tu madre te ha hecho creer que eres. Tus pensamientos destructivos son los que crean tus emociones negativas de ansiedad, miedo, angustia, baja estima, hipervigilancia, culpa,…y hasta dolencias físicas. Has de cambiar esos pensamientos para cambiar así tus emociones y entender que de manera inconsciente sigues atraiéndolos.
  • Empoderarte: Cuando sanas, puedes reconstruir tu propia identidad. Puedes ser tú y no la persona que tu madre creó.

No pares hasta conseguir encontrar la bella mujer que eres. Saca pecho y se una superviviente. Nadie dice que sea fácil, pero eso no te va a asustar. Has vivido cosas mucho peores. Solo te queda el último paso. No te quedes más encubriendo el dolor, sácalo, sana y vuela.

Si lo deseas te puedo guiar en el camino, hacértelo más corto a través del Método RAN (recuperación del abuso narcisista). Pero por favor, camina hacia delante, sola o acompañada no te quedes donde estás. Sé capaz de mirarte al espejo y encuentra a esa bella mujer que llevas dentro.