El abuso narcisista es uno de los peores tipos de abuso psicológicos que se puede experimentar, ya que deja a muchas víctimas atrapadas con la persona abusadora y con múltiples heridas emocionales.

Ya sea un abuso de padre  a su hijo, o  de un adulto a su compañero o pareja, el efecto es el mismo: el abuso narcisista  puede dejar mucho más que solo un daño emocional. El abuso narcisista puede llegar a dejar un daño cerebral.

Según estudios recientes como “The Biological Effects of Childhood Trauma” de Michael D. De Bellis,  los neurocientíficos han descubierto que el abuso narcisista a largo plazo puede llevar a un daño cerebral físico real.  Estos estudios confirman que el abuso narcisista, puede dejarnos huellas ya no solo emocionales si no también biológicas.

Abuso narcisista a largo plazo: efectos en el cerebro

Es de conocimiento común en estos días que un trauma emocional que se refuerza durante un largo período de tiempo puede hacer que las víctimas desarrollen tanto TEPT, trastorno post traumático, como otros trastornos emocionales  tales como disonancia cognitiva, distorsión cognitiva, ansiedad,… el llamado Síndrome de la Víctima Narcisista. Pero la angustia emocional y psicológica es solo una cara de la moneda que las víctimas del abuso narcisista a largo plazo experimentan.

También existe un aspecto físico relacionado con el abuso que has sufrido: cuando se sufre un abuso emocional constante, las víctimas experimentan una reducción del hipocampo, una inflamación de la amígdala, así como la inhibición del córtex prefrontal. Lo que lleva a efectos devastadores en las víctimas que sufren este tipo de abusos.

Entendiendo el hipocampo

Hipocampo es la palabra griega para “caballito de mar”, y es la parte del cerebro que está escondida dentro de cada lóbulo temporal.

Una de las funciones más importantes de las que es responsable el hipocampo es nuestra memoria a corto plazo, que es el primer paso para el aprendizaje. La información se almacena primero en la memoria a corto plazo antes de que pueda convertirse a la memoria permanente.

Sin memoria a corto plazo, no puede haber aprendizaje. El hipocampo es crucial para aprender y desarrollar recuerdos.

Y el daño al hipocampo es mucho más perturbador de lo que los científicos pensaron inicialmente. En un estudio de la Universidad de Stanford y la Universidad de Nueva Orleans liderado por Allan Reis, encontraron que había una correlación directa entre los niveles altos de cortisol (una hormona causada por el estrés) y la disminución del volumen en el hipocampo:  Mientras más estresadas estaban las personas, más pequeño se volvía su hipocampo.

Un hipocampo más pequeño hace más vulnerable a una persona a los  los efectos nocivos del estrés, incluido el daño al hipocampo.

Entendiendo la amígdala

La amígdala se conoce como el cerebro reptil, porque controla nuestras emociones y funciones primordiales, incluyendo la lujuria, el miedo, el odio, así como la frecuencia cardíaca y la respiración. Es donde las emociones negativas como la vergüenza, la culpa, el miedo y la envidia cobran vida.

Los narcisistas mantienen a sus víctimas en un estado donde su amígdala está constantemente en alerta. Eventualmente, estas víctimas caen en un estado permanente de ansiedad o miedo, y la amígdala reacciona ante los más mínimos signos de abuso.

Mucho después de que la víctima haya escapado de la relación destructiva, continuará viviendo con síntomas de TEPT, trastorno de estrés post traumático, aumento de fobias y ataques de pánico, debido a un agrandamiento de la amígdala que se ha acostumbrado a vivir en un estado de miedo e hipervigilancia.

Entendiendo el córtex prefrontal

Es el centro de nuestro funcionamiento ejecutivo, de la toma de decisiones y de nuestro juicio. El trauma hace que nuestro córtex prefrontal se inhiba lo que  puede afectar nuestra capacidad para regular nuestras respuestas emocionales, así como planificar, enfocar y organizar.

El córtex prefrontal se trata de un área cerebral de gran tamaño con una gran importancia a la hora de explicar el control conductual, la personalidad e incluso las capacidades cognitivas.

Estamos ante una de las áreas más relevantes a la hora de poder adaptar nuestra conducta a las situaciones y realizar operaciones cognitivas complejas. Su inhibición (lo que ocurre al sufrir abusos) puede generar la pérdida de expresión emocional (especialmente a nivel facial), déficit en el control de los impulsos, desinhibición, cambios de personalidad, conducta antisocial, hipersexualidad y hiperoralidad, fallos graves en planificación, capacidad de juicio y aplazamiento de recompensas. También pensamiento aplanado, enlentecido y con poca capacidad creativa.

Con un córtex frontal más pequeño nuestra capacidad de cómo enfrentarnos ante una determinada situación empeora. (Este es uno de los hallazgos a los que ha llegado un equipo de investigadores de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide. En su estudio, portada del último número de la revista The Journal of Neuroscience).

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Contacto cero per-se no cura

Todo esto te puede resultar demasiado científico. Pero como víctima que he sido, creo que necesitamos entender que nada ha sido culpa nuestra. Que la química como has podido ver nos ha ‘enganchado” a la persona narcisista y el abuso nos ha cambiado hasta la estructura de nuestro cerebro. Ante estos factores no hay raciocinio que pueda. Además el abuso, ha modificado tu cerebro lo que ha hecho que tu capacidad de decisión y de regular las emociones disminuya.

Es  por ello que el contacto cero no cura a las víctimas, solo es un paso para alejarse de la toxicidad. Para protegerse de su realidad, ya que el cerebro queda dañado , y sin un trabajo activo por parte de la víctima, la distancia y el tiempo por si solos no “arreglan el cerebro”.

Según el prestigioso autor de bestsellers, psicólogo e investigador Rick Hanson, las personas y sobre todo los niños que han sufrido abusos tienen una amígdala y un hipocampo más pequeños. El sr. Hanson nos confirma que los efectos del abuso se pueden revertir aumentando los índices de serotonina en nuestros cerebros.

Otro estudio que nos confirma el daño que el abuso emocional produce en nuestros cerebros es el el Psicobiólogo Dario Maestrepieri, que con sus estudios con primates, confirmó que los primates maltratados por sus madres tenían menores niveles de serotonina.

Cómo revertir los daños del cerebro después del abuso narcisista

La parte positiva es que estos daños se pueden revertir, ya no solo tus heridas emocionales si no la química que te mantiene atada a ciertos sentimientos como la baja estima. Nos lo confirmas la NEUROPLASTICIDAD, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y la experiencia.

Una vez que eres consciente de que la persona narcisista te hace daño,  el primer paso es poner distancia física de por medio, el contacto cero. No es fácil, intervienen factores emocionales y químicos que se escapan a nuestro raciocinio. Así que por favor, no te estreses, tomate tu tiempo y planealo. 

Una vez en la distancia y superado el duelo, cuando aceptamos lo vivido y todas las heridas que acarreamos, el síndrome de la víctima narcisista, tenemos que trabajar por una reestructuración cognitiva que modifique la química en nuestro cerebro. 

Solo así podremos cambiar los efectos de la química en nuestro cerebro y tener un cambio en nosotros que sea verdadero y duradero.

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