Sanar después de sufrir el abuso narcisista no es un proceso fácil, requiere de trabajo personal y de pasar por diferentes etapas.
Una vez que descubres lo que te ha hecho tu madre y las heridas que te ha dejado (SÍNDROME DE LA VICTIMA NARCISISTA) entras en la etapa del duelo.

En “Más allá del principio del placer”, Freud (1920) señala la repetición en la transferencia analítica del trauma infantil temprano. Nos dice en su obra que de adultos, reproducimos las situaciones dolorosas que ocasionaron nuestras heridas narcisistas.

Desentrañar las causas de estos padecimientos y tender al necesario cambio psíquico estructural es necesario para poder vivir una vida plena, en la que nuestros traumas no nos devuelvan al pasado.

Para sanar has de saber cómo es tu madre, la persona narcisista, cómo ha abusado de ti, y sobre todo has de reconocer las heridas o secuelas que el abuso te ha dejado. Pero esto te genera dolor. Pero déjame decirte que para sanar el dolor ha de salir.

Pese al dolor que sientes has de saber que nada de lo ocurrido ha sido culpa tuya, si no de las miserias no solucionadas de tu madre. Ella te ha utilizado a ti para cubrir su verdadero yo. La ira que ha lanzado sobre ti ha sido para tapar su débil identidad. Y todo lo ha podido hacer por tus valiosísimas cualidades:

Eres COMPASIVA, EMPÁTICA Y RESILIENTE

En ningún momento de tu camino hacia tu cura olvides todo lo que vales. Eres una valiente que va a enfrentarse a sus fantasmas, a sus heridas y va a romper el círculo del abuso que puede llevar generaciones en tu familia.

Procesa todos los sentimientos contradictorios que sientes. Es el periodo del duelo

La verdad alivia pero es dura. Ver claramente que tu madre ha abusado de ti es uno de los peores shocks que puedes recibir en tu vida.

Sabes que siempre has padecido sus abusos, pero lo habías tomado como algo normal y parte de tu vida. Años de humillaciones han hecho que normalices una situación que no es sana para ninguna persona, menos para un niño o un adolescente. Te has acostumbrado a caminar con una piedra en un zapato, y te parece que no te duele.

Tu madre te ha invalidado de tal manera que durante años no has reaccionado. Y cómo hacerlo. Es tu madre. Es más fácil reaccionar contra un amigo incluso una pareja que abusa de ti, pero a tu propia madre has aprendido a temer.

Ella se ha encargado de que te sientas culpable por cada acción, hasta te ha hecho sentirte culpable por respirar. Porque las personas tóxicas o narcisistas saben que con el sentimiento de culpa te pueden paralizar. La culpa te ha hecho prisionera .

No debes culparte más. Ahora sabes que la que ha estado en falta es tu madre. Despertar a que lo que te ha hecho tu madre contigo, no es lo que una madre debe hacer a sus hijos, es muy duro de digerir.

Por ello es normal que te sientas confundida y que tus sentimientos de ira hacia ella surjan. Pero también es normal que sientas rabia hacia a ti por no haberte revelado antes, por no haberlo impedido.

No te tortures, ella te ha educado para que reprimieras tus sentimientos y cada vez que has intentado respirar ella te ha vuelto a ahogar. 

Que tu confusión salga es bueno, es parte de todo el proceso de recuperarte a ti misma. Si has de llorar hazlo. No eres la culpable de lo que te pasa. La angustia no es debida a nada imaginario en tu mente. El dolor ha sido causado por tu propia madre. Ver esto duele y confunde. 

Así que por favor saca ese sufrimiento que has estado guardando y que tanto te quema por dentro. Ya es hora que dejes de culparte por todo en esta vida, y atribuyas la culpa a quien verdaderamente corresponde.

En la primera parte para sanar ves lo que te ha hecho tu madre y lo que  supone en tu vida. Tomas consciencia de cada cicatriz de tu alma.

Pero conocer la verdad hace que entres en un periodo de duelo, donde tus sentimientos están a flor de piel, y te sientes dolida, culpable y confundida.

En esta etapa de asimilación de sentimientos vas a pasar por diferentes fases: negación, ira, depresión y aceptación. No te sientas mal por pasar de una a otra constantemente. Es normal.

 Etapas del duelo

Negación

Te has pasado toda la vida negando lo que te hacía tu madre. Intentando aparentar que en tu casa todo era normal. Es normal que ahora también te niegues a ti misma lo que te ha hecho tu madre. Que quieras seguir creyendo que tú eres la culpable. Que has merecido cada humillación. Que tu madre no ha sido tan mala. Al fin y al cabo te ha pagado los estudios, te ha alimentado….

Cuando confirmas que tu madre es tóxica y no eres tú la que tiene un problema, sientes un gran alivio. Pero a su vez no te lo quieres creer. Intentas justificar sus actos contra ti.

Quieres rescatar cualquier migaja de amor que te haya dado. Intentas convencerte de que tú has tenido parte de culpa (ella se ha encargado de que aprendas a sentirte culpable casi hasta de respirar). No siempre has sido una buena hija, te has merecido muchos de los castigos.

Para poder subsistir te has pasado la vida negando lo que tu madre te ha hecho. Nunca lo has admitido delante de terceros, hubiera sido demasiado doloroso mostrar la verdad de tu familia.

Pero también te has negado a ti misma que tu madre te estuviera maltratando, te hubiera roto en pedazos. El dolor de admitir la realidad, una madre no buena, hubiera sido desgarrador.

Tu madre te ha enseñado a ignorar tus sentimientos negativos y a que cumplieras con sus expectativas. La negación a los abusos te ha mantenido unida a ella.

En el momento que puedas admitirlos, no ocultarlos y poder hablar abiertamente sobre ello, entonces estarás muy cerca de encontrar a tu yo de verdad.

Negarlo es una forma de protegerte, de no afrontar el dolor. Y es normal que niegues lo ocurrido, ¿quién quiere padecer dolor?. Necesitas tiempo para aceptar lo vivido.

Al aceptar el abuso de tu madre, tus heridas y tus respuestas a ellas , cambiarás la herencia del amor materno deformado, no pasando más rasgos tóxicos a tus hijos.(pararás la herencia tóxica.) Al enfrentarte a una reflexión sincera sobre tus patrones vitales, acabarás encontrándote a ti misma, descubriendo tu verdadero ser.

Ira

La ira es otra etapa normal en el duelo. Cuando ves lo que ha ocurrido toda tu vida, y eres capaz de describir cada herida que tienes y cómo y porqué han surgido, sientes rabia, ira, hacia tu madre pero también hacia ti.

Sientes ira hacia tu madre porque aunque ahora sepas porqué ha abusado de ti, no te cabe en la cabeza por qué ella no paró el círculo del abuso al igual que estás tú haciendo ahora. Por qué fue tan cobarde y siguió haciendo lo que le hacían a ella hasta que la toxicidad quedó enquistada en su alma.

Por qué tu madre no luchó para escapar de las cadenas que le ataban y no se le reblandeció el corazón cuando fue madre. Por qué fue tan cobarde de no afrontar sus propias miserias y prefirió ocultarlas destrozándote a ti.

Sientes ira porque no has sido capaz de parar sus abusos, de haber salido corriendo cuando aún eras una adolescente o más joven. Sientes ira hacia ti porque crees que has desperdiciado tu vida quedándote tanto tiempo junto a tu madre o sin pelear por encontrarte a ti misma.

Estás enfadada por haber desarrollado unos modelos de conducta aprendidos para protegerte del dolor que te producían los abusos, y se han quedado ahí como parte de tu vida. Has normalizado comportamientos que te cuesta reconocer hasta después que te has hecho daño o tú has causado dolor. Sientes ira hacia ti, por no saber cómo parar todo ese dolor que sientes.

Sientes ira por la frustración que sientes de no haber sido capaz de detener tu “aprendizaje” de rasgos tóxicos que te han dejado incluso dolores físicos.

Es normal sentir ira, sentirse furiosa cuando comprendes que tus necesidades emocionales no han sido satisfechas y por ello tu vida ha sido afectada de manera adversa y grave.

La ira aparece ante la frustración de sentirte atascada en una situación de dolor de la que crees no poder escapar. Deja que salga todas esa ira acumulada durante tanto tiempo. Llora si has de hacerlo.

Depresión

Sientes un gran agujero en tu interior, estás triste por ver quién es tu madre en realidad.

Siempre has esperado que ella cambiara, o que todo fuera fruto de tu imaginación. Pero ahora sabes que ese momento no va a llegar, y el abismo en el que estás parece interminable.

Tienes momentos en los que te enfadas y no sabes como descargar tu ira. Otros no quieres creer que sea verdad, que tu madre te haya causado tanto dolor de manera consciente.

Recuerda que en un principio te he comentado que vas a pasar de una a otra etapa del duelo. Hasta que llegues a la última etapa, la aceptación, un día sentirás ira, y el otro estarás muy triste, sin ganas de hacer nada. Al siguiente no te lo querrás creer. Es muy normal que pases de una etapa a otra. Es el proceso de tomar consciencia, de aceptar lo que te ha ocurrido, no es fácil, es muy doloroso.

Sientes que no puedes reaccionar, que estás bloqueada. Es normal. El dolor hace eso. Pero déjalo salir, no lo reprimas más. Te sientes triste. Te preguntas por qué te ha pasado a ti, no te lo merecías. El verte aislada, darte cuenta de todo lo que no has hecho te pone triste.

Tranquila, no tienes por qué tener una depresión clínica. Lo más normal es que sea una tristeza profunda, un llorar de tu alma. Déjala que llore, que salgan sus sentimientos de dolor. Para que el amor entre, para que te quieras, primero debes eliminar todo el dolor que sientes. Has de pasar por las etapas del duelo para poder entrar en la más importante : la de tu sanación.

Aceptación

No te preocupes por cuánto tiempo te lleva aceptar lo que te ha hecho tu madre. No hay normas para ello. Cada persona es diferente, no te pongas tiempos.

Es doloroso reconocer que tu madre ha hecho que te sientas pequeña para cubrir sus necesidades, y que las tuyas en ningún momento le hayan importado. Es normal que no quieras sentir dolor y haya días que vivas en negación. A nadie le gusta sentir dolor. Pero sin reconocer ese dolor no hay cura.

Cuando aceptes lo que te hizo tu madre y no te culpes más, siendo capaz de culpabilizar a quien debe ser culpada, tu madre, entonces podrás comenzar el período de sanación.

Recuerda que el día en el que la CULPA se la atribuyas a tu madre y no a ti, podrás empezar a sanar y posteriormente encontrarte a ti misma.

Debes también aceptar que tu madre no va a cambiar. Es duro. A pesar de todo es tu madre. Ella te dio la vida, pero también te la ha estrangulado muchas veces. Se trata de ella o tú. Como ella no va a cambiar, debes hacerlo tú.

No te mantengas ocupada para no afrontar la realidad. Tómate un tiempo a solas, para sentir. Saca el dolor, que sabes te ha enfermado. Necesitas sacar el dolor para dejar entrar al amor. No niegues tus sentimientos, no los escondas. Date tiempo y espacio para llorar. No finjas más.

Cuando consigas aceptar que tu madre te ha abusado conscientemente, que no va a cambiar, tus heridas y tus respuestas a ellas (esos rasgos tóxicos que has usado para protegerte de la vergüenza de tu dolor), entonces conseguirás parar la herencia del amor deformado materno.

Serás una héroe, más valiente que esas con capa, porque habrás conseguido parar lo que generación tras generación se ha venido pasando hasta llegar de tu madre a ti. ¿No te parece maravilloso poder parar ese círculo? ¡Puedes!! Está en tus manos.

Al enfrentarte a una reflexión sincera sobre tus patrones vitales, acabarás encontrándote a ti misma, descubriendo tu verdadero ser. No pares hasta conseguirlo. Descubre a ese maravilloso ser que llevas dentro.