Cuando creces sin amor y sin el apoyo emocional necesario en casa, te conviertes en un ser perdido lleno de dolor y sin un rumbo en la vida.

A veces tanto de niño como de adulto ese dolor es tan profundo que no sabes como canalizarlo y lo sacas en forma de lágrimas y tristeza o en forma de rabia hacia los demás.

Da igual lo que hagas ni como lo hagas, nunca está bien. Por más que te esfuerces, nunca haces nada bien.

Te quedas siempre esperando un buen gesto, un “está bien”,… migajas. Pero nada, nunca recibes nada más que indiferencia.

Cuando siempre te recriminan lo que haces, creces con pánico y creyendo que todo lo haces mal, que no vales para nada. Esto es justo lo contrario de lo que un niño necesita.

Un niño necesita amor, aprobación y validación para tener confianza en sí mismo y atreverse con todo.

Pero no solo los humanos necesitamos amor. Estos días he tenido la suerte de experimentar que el amor y la validación nos dan fuerzas a todos y nos hacen calmarnos y sentirnos mejor. Todos los seres en este planeta necesitan el apoyo de su familia, y creo que excepto los reptiles, especie carente de neocórtex, y por ello carentes de afecto materno (sus criaturas tienen que esconderse para no ser comidas por la madre), las demás especies animales cuidan de sus hijos.

Hemos añadido un miembro a la familia. Un perrito que no había recibido el amor necesario para ser feliz. Y claro el pobre tenía miedo de que le acariciaran, no se dejaba abrazar, estaba agresivo con su otro hermano de cuatro patas y todavía le cuesta socializar. ¿No os suena haber sido así, un poco como mi ya inseparable Jambo? Sin el amor de tu madre, no sabes como amar y a veces te cuesta recibir amor.

Paremos el círculo de la toxicidad, de la falta de amor, para criar niños fuertes, amados y seguros de si mismos. Amemos y validemos a los niños para que nunca más tenga nadie que sentirse solo vacío, o necesite llamar la atención con su ira mal gestionada.

Amar a vuestros hijos, a vuestros animales, darles las herramientas necesarias para que se desenvuelvan en la vida y puedan hacer todo aquello que se propongan. Validarlos, apoyarlos.

Pero sobre todo amar a vuestros hijos para que puedan ser FELICES.

La falta de amor en la infancia crea resentimiento y  heridas emocionales que llevan mucho trabajo curar. Heridas tan profundas que muchas veces las victimas deciden no afrontar y curar y pasan por esta vida sin conocer la felicidad y lastimándose a sí mismos y a los demás.

AMA a tus hijos, diles cuanto les quieres, diles que bien hacen las cosas, repíteles que guapos están, abrázales, anima a tus hijos a hacer lo que les guste.

Ama a tus hijos y ayuda a crear un mundo feliz. No permitas que tus hijos crezcan inseguros, con miedos, con dolor, depresiones, ansiedades. Dales la mejor medicina:

Aprobación y amor crean adultos fuertes capa de todo en esta vida.

Si no veamos el ejemplo de Thomas Edison que de niño su maestro le dio una nota para su madre.

“Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre.” Cuando ella leyó, en voz alta, a su hijo la carta que él le trajo, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Ella leyó: • “Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted”. Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores de los siglos XIX y XX. Un día él estaba ordenando algunas cosas antiguas de la familia. Repentinamente vio un papel extraño doblado con un dibujo en el escritorio. Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito: • “Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela.” Edison lloro por horas y quedo sobrecogido. Y una vez recuperado, escribió en su diario: • “Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se pudo convertir en el genio del siglo”.

El amor y validación de esa madre sacó lo mejor de Thomas. Hagamos lo mismo con todo aquel que nos rodea.