La función del Suplemento Narcisista

La persona narcisista necesita de su suplemento narcisista para vivir. Es insaciable y dirige todo sus comportamientos, de hecho su vida, para obtener  atención. Es el modo en el que tiene de regular su sentido de autoestima.

El odio, la rabia, el dolor emocional que te generan sus manipulaciones, la confusión, el quiebre emocional y moral que sufres con sus humillaciones etc. Todo ello, aunque te cueste mucho creerlo, es la droga que ellos necesitan y les mueve. Es lo que se llama Suplemento Narcisista.

 

El narcisista internaliza un objeto “malo” (típicamente, su madre) en su infancia. Alberga emociones socialmente prohibidas hacia este objeto: odio, envidia y otras formas de agresión. Estos sentimientos refuerzan la imagen de sí mismo, de la persona narcisista, como mala y corrupta. Gradualmente desarrolla un sentido disfuncional de autoestima. Su confianza en sí misma y su autoimagen se vuelven poco realistas y distorsionadas.

En un esfuerzo por reprimir estos “malos” sentimientos, el narcisista también suprime todas sus  emociones. Y su odio, envidia,…los canaliza a través de comportamientos socialmente legítimos (deportes peligrosos, juegos de azar, conducción imprudente, compras compulsivas). La persona narcisista ve al mundo como un lugar hostil, inestable, sin recompensa, injusto e impredecible.

Se defiende amando un objeto completamente controlable (así misma), proyectando al mundo un Falso Ser omnipotente y omnisciente, y convirtiendo a los demás en objetos para que no supongan un riesgo emocional. Este patrón reactivo es lo que llamamos narcisismo patológico.

Para contrarrestar a sus demonios, la persona narcisista necesita de admiración, adulación,  atención, aplausos, incluso castigos. La falta de una personalidad funcional en el interior se equilibra al importar funciones y límites del Ego desde el exterior.

El suministro narcisista primario reafirma las grandiosas fantasías del narcisista, refuerza su falso yo y, por lo tanto, le permite regular su sentido fluctuante de autoestima.

El Suministro Narcisista contiene información relacionada con la forma en que otros perciben al Falso Yo y le permite al narcisista “calibrarlo” y “afinarlo”. El Suministro Narcisista también sirve para definir los límites del Falso Ser, para regular su contenido y para sustituir algunas de las funciones normalmente reservadas para un Verdadero Ser.

Si bien es fácil entender la función del Suministro primario, el Suministro secundario es un asunto más complicado.

Interactuar con el sexo opuesto y “hacer negocios” son los dos principales activadores del suplemento narcisista secundario .

El narcisista interpreta erróneamente sus necesidades narcisistas como emociones. Para él, la búsqueda de una mujer  es una Fuente de Suplemento Narcisista Secundario, mientras para los demás es “amor” o “pasión”.

El suplemento narcisista, tanto primario como secundario, son bienes perecederos. El narcisista los consume y tiene que reponerlos. Como en el caso de otras adicciones, para sentir el mismo efecto, se ve obligado a aumentar la dosis. Es cuando el grado de tortura de la persona narcisista aumenta para obtener su suplemento.

Mientras la persona narcisista agota su suplemento, su compañero-a o hijo-a, amigo-a,(la  víctima) sirve como testigo silencioso (y admirador) de los “grandes momentos” y “logros” del narcisista. Por lo tanto, la víctima “acumula” el “gran  pasado” de la persona narcisista. Cuando el suplemento narcisista primario está bajo, ella “libera” el suplemento que había acumulado. Esto lo hace recordando al narcisista esos momentos de gloria, ayudando al narcisista a regular su sentido de autoestima.

Esta función, de acumulación y liberación de suplemento narcisista, la realizan  las víctimas, hombres o mujeres. Los compañeros de trabajo, jefes, colegas del narcisista. Los vecinos, socios y amigos, pareja. Todos son potenciales suministros del suplemento narcisista. Todos ellos son testigos de los logros pasados ​​del narcisista y pueden recordarle lo bueno o buena que era, cuando el suplemento se le se agota. 

Esto que has leído está tomado de Sam Valkim “Malignant Self Love – Narcissism Revisited”, en lo que es considerado como la Biblia del narcisismo y que publicó por primera vez en 1995

 

La empatía del narcisista

Si ya se que has escuchado siempre que el narcisista no tiene empatía.  He deicirte que la tiene.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), empatía se define como:

  1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
  2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos 

La definición no menciona nada acerca de experimentar compasión, remordimiento o humanidad. 

Existen diferentes tipos de empatía:

  • Empatía emocional: se da cuando sientes el mismo dolor de quienes te rodean aunque no estés experimentando el dolor. (lloras cuando a tu amiga se le ha muerto su perro)
  • Empatía compasiva: entiendes las dificultades de una persona pero, como no las estás experimentando, puedes actuar y ayudar a mejorar la situación.
  • Empatía cognitiva: percibes y comprendes las emociones de otro. La empatía cognitiva implica tener un conocimiento más completo y exacto sobre los contenidos de la mente de otra persona, incluyendo cómo se siente la persona. La empatía cognitiva es más una habilidad: y se puede  entrenar y desarrollar. Es una habilidad bien desarrollada en los vendedores habilidosos y muchos abogados que la utilizan para conseguir lo que quieren. Y por supuesto es una habilidad que el narcisista borda.

 

Según el neuropsicólogo Simon Baron Cohen, que desarrolló un test para medir la empatía en los adultos, en su libro “Zero Degrees of Empathy” explica:

“El componente afectivo de la empatía se organiza en el sistema límbico, las zonas cerebrales profundas implicadas en la regulación de las emociones. Mientras que el componente cognitivo se estructura y regula en zonas de la corteza cerebral.

 En la mayor parte de los sujetos las diferentes formas de empatía caminan de la mano, pero en el caso de psicópatas, y algunos tipos de trastorno límite de la personalidad y de la personalidad narcisista, se presentan aisladas. 

Baron Cohen habla de la falta de empatía emocional en estos sujetos y su gran capacidad de observación para lograr sus fines. Esta observación les capacita para comprender exactamente lo que el otro siente (los narcisistas tienen elevada empatía cognitiva) , pero se mantienen alejados emocionalmente de la víctima que observan ( no tienen empatía afectiva o emocional).  Por el contrario en otros trastornos neurológicos y psiquiátricos, el sujeto carece de empatía cognitiva pero mantiene la afectiva. Es el caso de la esquizofrenia, autismo, alcoholismo”.

 No es lo mismo sentir que comprender. No hace falta una capacidad emocional para entender a la otra persona. Debemos diferenciar compasión de empatía. Y decir que el narcisista, carece de la primera, pero utiliza la empatía cognitiva con maestría. Te observa para conocer tus defectos, debilidades y fortalezas para luego jugar con tu mente. 

A través de la empatía cognitiva el narcisista planea para obtener lo que quiere. Necesita entender tus sentimientos y pensamientos para manipularte.

 

El narcisismo tiene su origen en la infancia

El Narcisismo, fue identificado por primera vez como un trastorno mental por el ensayista y médico británico Havelock Ellis en 1898.

Se caracteriza por una autoimagen inflada y una adicción a la fantasía, por una frialdad y una compostura inusuales que se sacuden solo cuando la confianza narcisista está amenazada, y por la tendencia a dar por sentado o explotar a otros.

El desorden lleva el nombre de la figura mitológica de Narciso, quien se enamoró de su propio reflejo.

Según Sigmund Freud, el narcisismo es una etapa normal en el desarrollo infantil, pero se considera un trastorno cuando ocurre después de la pubertad.

El trastorno de personalidad narcisista viene definido en el DSM-5, manual de diagnóstico de los trastornos mentales, según el cual una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad tiene;

Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento). Una necesidad de admiración y una falta de  empatía que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes puntos:

  1. Tiene un sentido grandioso de su propia importancia. Lo absorben fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza, o amor ideal
  2. Se considera especial y único: sólo puede ser comprendido por, y sólo debería asociarse con, otras personas especiales o de alto estatus personal o institucional.
  3. Requiere excesiva admiración (es un síntoma que denota una baja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás).
  4. Tiene un sentido exagerado y no equitativo de sus propios derechos. Piensa que se le debe todo.
  5. Es muy pretencioso, con irrazonables expectativas de un trato especialmente favorable o de una aceptación automática de sus deseos.
  6. En sus relaciones interpersonales es explotador. Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines (espera que se les dé todo lo que desee, sin importar lo que ello suponga para los demás, y puede asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar).
  7. Carece de empatía y es reacio a reconocer o identificar las necesidades y sentimientos de los demás.
  8. Es frecuentemente envidioso de los demás o cree que los demás le tienen envidia (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que ellos son más merecedores de la misma).
  9. Muestra actitudes y comportamientos arrogantes y altivos o prepotentes.

El tipo de personalidad narcisista se mide a través de cuestionarios como el Inventario de Personalidad Narcisista (NPI), la escala más utilizada, que también se puede usar para evaluar el trastorno de personalidad narcisista.

Orígen del trastorno narcisista

Las teorías clínicas del narcisismo, como las de los psicoanalistas austriacos Heinz Kohut y Otto Kernberg, postulan que el narcisismo adulto tiene sus raíces en las experiencias de la primera infancia. Tanto Kohut como Kernberg se centran en  las relaciones parentales tempranas como la génesis del trastorno de personalidad narcisista de un adulto. Ambos ven el narcisismo como un defecto en el desarrollo de un saludable e independiente “Yo”.

Según Kohut, el yo del niño se desarrolla y gana madurez a través de las interacciones con otros (principalmente la madre) que le brindan la oportunidad de obtener aprobación y mejorar, e identificarse con perfectos modelos de conducta. 

Los padres empáticos contribuyen al desarrollo saludable del yo del niño de dos maneras. Primero, proporcionando un reflejo que fomenta un sentido más realista del yo. En segundo lugar, los padres revelan limitaciones en sí mismos que llevan al niño a internalizar o asumir una imagen idealizada que es realista y posible de lograr.

Los problemas se presentan cuando los padres no son empáticos y no proporcionas la aprobación y los modelos de rol apropiados. Según Kohut, el narcisismo es, en efecto, una detención del desarrollo: una parada en el desarrollo del niño en lo que era una etapa normal y necesaria. El resultado de una crianza con padres no empáticos es que el yo del niño sigue siendo grandioso y poco realista. Al mismo tiempo, el niño continúa idealizando a otros para mantener su autoestima a través de la asociación.

En contraste, la teoría de Kernberg sostiene que el narcisismo es una defensa. Es el resultado de la reacción del niño ante la frialdad y la falta de empatía por parte de los padres, quizás debido a su propio narcisismo. Según Kernberg, el niño se vuelve emocionalmente hambriento y responde con rabia a la negligencia de los padres. Desde este punto de vista, la defensa narcisista refleja el intento del niño por refugiarse en algún aspecto del yo que evoca admiración en los demás, una defensa que en última instancia da como resultado un sentido de sí mismo grandioso e inflado. Los narcisistas, en opinión de Kernberg, son grandiosos por fuera pero vulnerables y cuestionan su autoestima por dentro.

Las teorías de Kernberg y Kohut caracterizan a los narcisistas como individuos con una historia infantil de relaciones sociales insatisfactorias que, como adultos, poseen una visión grandiosa del yo que fomenta una dependencia conflictiva de los demás.

 

Podemos concluir, que la persona narcisista no nace, sino que se hace en un entorno familiar donde un niño no es validado.

Tanto sea una detención del desarrollo del niño o un mecanismo de defensa, es un trastorno que se desarrolla en el seno de una familia disfuncional, no se nace con ello,

Pero por favor, que una persona haya sufrido en la infancia no debe servir de justificación para que abuse a otros seres, incluso a sus propios hijos. Todas las persona tenemos dos camino en esta vida, el fácil , el de seguir en nuestra zona de confort donde decidimos seguir como estamos y no cambiar, o el de afrontar nuestras heridas.

Algunas decidios tomar el camino difícil de ser los rebeldes dentro de esas familias, ya que queremos recuperar la identidad que nunca pudimos desarrollar y vivir de una forma plena sin sentirnos dolidos por una infancia vacía. Se puede, con tu propio trabajo personal encontrar tu verdadero YO y no sentirte nunca más pequeño ante la vida. 

 

 

Características de una madre tóxica

Las Madres Tóxicas o Madres con Trastorno Narcisista de la Personalidad, tienen los rasgos característicos de las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad descritos en el DSM-5 o manual de diagnostico de trastornos mentales. Pero como madres, tienen algún comportamiento específicos, sobre todo con sus descendientes.
Aunque trataré de enumerar aquí qué les caracteriza y los comportamientos más propios de estas madres tiranas, en resumen, creo que se trata de personas que te tratan como si todo fuera culpa tuya y como si no valieras nada. Un tornado que arrasa una familia y la deja destrozada.

Recuerda que tu madre no tiene porque cumplir con todas las características que vamos a ver. Cuantas más características sean aplicables a ella, su grado de toxicidad será mayor.

1. Falta de empatía emocional

Es su principal característica. La empatía emocional es la capacidad de sentir lo que otra persona está sintiendo (o lo que crees que la persona está sintiendo). Tener empatía emocional disminuye la probabilidad de que quieras lastimar a los demás, porque literalmente sentirás algo de su dolor.

Sin empatía emocional, tu madre no presta atención al dolor que sus palabras y acciones te causan.

Que no tenga Empatía Emocional no significa que no tenga Empatía Intelectual (es la capacidad de comprender cognitivamente que estás causando dolor a otra persona).

La madre narcisista o tóxica, por lo tanto, puede entender que puede estar causando dolor a sus hijos, pero no presta atención a ello, no le importa. No establece un vínculo maternal con sus hijos, es carente de toda ternura que se le presupone a una madre.

2. No tiene conciencia

La conciencia se define como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. También puede referirse a la moral o a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior.

La conciencia moral es lo que nos hace humanos, ya que es una característica específicamente humana.

Tu madre no tiene esta conciencia moral, aunque es consciente de lo que hace.

3. Carece de autoestima

La autoestima es el conjunto de sentimientos que se tiene de uno mismo. Tu madre, no se adjudica un gran valor a sí misma. Y para tapar esta falta de autoestima, te utiliza a ti como forma de cubrir sus carencias y necesidades. 

Para evitar quedarse sola, te transmite la falta de autoestima e inseguridad, haciéndote dependiente de ella. 

4. Tiene extrema vanidad

No todas son igual de superficiales, algunas lo muestran mucho más claro que otras. Las hay que se esconden bajo una apariencia de persona sencilla y buena. Pero a otras muchas les encanta mostrarse altaneras. Lo hacen en cómo visten o en mostrándose inteligentes ( o es lo que ellas creen), sus opiniones sientan dogma.

5 Está celosa de ti

Su envidia es muy visible. Tratará de convencerte de que algo no te sienta bien, no te dejará maquillarte,… no puedes brillar más que ella. Los demás no pueden reconocer tu valía.

Llega al extremo de intervenir en tu matrimonios o pareja, y en cómo crías  a tus hijos. No soporta que hagan nada mejor que ella, ni que seas más feliz que ella.

Te quiere mucho, pero infeliz y a su lado.

6  Es mentirosa

La madre tóxica es muy calculadora, y para que nadie se de cuenta de su maldad miente . Te miente a ti para controlarte, pero miente a los de fuera especialmente sobre ti para ella aparecer como la buena madre.

Miente para presentarte como la mala y la loca y socavar tu credibilidad. Miente para prevenir que tú puedas destapar su verdad, siendo tu la mala y no ella.

Intenta parecer una madre abnegada y sacrificada, y quiere que los demás la vean así.

A mi me gusta verlas como geniales actrices. Podrían ganar un Oscar por su gran interpretación de madres entregadas, cuando en realidad son todo lo contrario.

7.  Es excesivamente controladora

Para la madre tóxica, control es sinónimo de seguridad, de algo permanente que no cambia, y lo que no cambia es bueno porque le hace sentir bien.

Practica la sobreprotección llevada al extremo. No acepta las saludables expresiones de individualidad infantil; quiere que su hija sea como ella, llegando a enojarse y castigarla arbitrariamente si muestra intereses u opiniones diferentes a las suyas. Da una imagen de entrega y amor totales. No le importa lo que sientas o pienses, todo gira en torno a sus propios deseos y su propia imagen social.

8. Es agresiva y desvergonzada

No pregunta. Demanda. No acepta un no por respuesta. Te manipula o desata su ira para conseguir lo que quiere. Se cree con derecho a todo, en casa y fuera. Siempre tiene razón y no tolera las críticas.

9. Su comportamiento puede ser patético

Cuando la confrontas de manera que ya no hay vuelta atrás porque has descubierto todos sus juegos, se sentirá perdida. Actuará sin pensar, dirá que no puede hacer nada bien, aparecerá como una mártir. Pero lo que nunca hará es responsabilizarse de sus actos.

10. La madre tóxica tiene miedo patológico a no ser respetada, amada o valorada

Te usa a ti para llenar su necesidad emocional de ser importante. Lo hace encubiertamente, a través de la manipulación emocional. Te dejo aquí link con una lista de sus técnicas de manipulación.

Todas sus manipulaciones van dirigidas a controlarte y mantenerte al lado de ella, aunque al final consiga lo contrario. No valorándote no te deja volar.

11.  Es un vampiro emocional

Y por último, tu dolor le alimenta. Tu dolor, el verte sola, aislada, sufriendo,…le produce satisfacción.

Reconocer como es tu madre no te cura, pero te ayuda a restar la culpa que habita en ti.

Nunca olvides que su valor no es real porque reside en menospreciarte a ti, el tuyo lo es y lo vas a encontrar muy pronto.

Proyección, lo que la persona narcisista dice, es reflejo de si misma

La proyección es un mecanismo de defensa por el que la persona narcisista atribuye a otras personas sus defectos, pensamientos, e incluso sus carencias. Estos le resultan inaceptables para sí misma, y los proyecta en su víctima. 

Es un  mecanismo que se pone en marcha en situaciones de conflicto emocional o cuando el narcisista se siente amenazado. 

Se puede dividir en:

  •  Proyección neurótica, se trata de percibir a los demás de formas que nosotros inconscientemente consideramos criticables de nosotros mismos. 
  • Y la proyección complementaria, que consiste en asumir que los otros hacen, piensan y se sienten de la misma manera que nosotros. También lo es la asunción de que las otras personas pueden hacer las cosas igual que nosotros. 

En lugar de reconocer sus propios defectos, imperfecciones y faltas, los narcisistas  optan por deshacerse de sus propios defectos criticándolos en sus víctimas.

Proyectan su vergüenza tóxica en su víctima. Lo que critica en ti, en realidad es reflejo de lo que es él. Cuando te acusa de celosa, débil,… en realidad te acusa de ser lo que es él. 

Por ejemplo, una persona que se involucra en mentiras patológicas puede acusar a su pareja de mentirosa; un cónyuge necesitado puede llamar a su esposa “pegajosa” en un intento de describirlo como el dependiente; un empleado grosero puede llamar ineficaz a su jefe en un esfuerzo por escapar de la verdad sobre su propia productividad.

A los narcisistas les encanta jugar al “intercambio de culpa”. Con ello ganan y tú pierdes. Culpabilizándote de sus carencias y defectos, te culpa de algo que está mal en él. 

Los narcisistas, cuando critican son un fiel reflejo de sí mismos. 

El narcisista nunca tiene la culpa. Miente patológicamente y culpa a su pareja o familiares de los inconvenientes que le asaltan. 

Mientras que todos solemos caer, en mayor o menor medida, en la proyección, según el Dr. Martinez-Lewiz -experto en personalidades narcisistas-, “las proyecciones de un manipulador a menudo son psicológicamente abusivas“.

En lugar de reconocer sus defectos y malas acciones optan por volcarlos y deshacerse de ellos, en otras personas más débiles, de la forma más cruel posible. El objetivo es causar el máximo dolor y desviar la atención del verdadero responsable, es decir, él mismo. 

En el caso de ser cazado no siente ningún remordimiento ni vergüenza, ya que saltará a otra técnica manipuladora para salirse con la suya. 

Las proyecciones del narcisista son sentimientos disociados de auto-odio y auto-aversión, que son atribuidos a la víctima que amenaza la débil autoestima del narcisista. 

En otras palabras, la proyección desvía la atención del auto-odio y la lástima, transfiriendo el auto-juicio y la condena a la persona que le está activando o “dañando”. Aclarar que tú la víctima no le tienes porque estar dañándole, si no que el narcisista siente que lo estás haciendo. 

Cuando entiendas este concepto, verás con claridad que el narcisista le habla a un espejo. Las acusaciones de tu carácter y de lo que “haces” son en realidad lo que él siente internamente sobre sí mismo. 

Sus proyecciones no son tus defectos sino los suyos. Esto es muy importante que lo entiendas para dejar la culpabilidad a un lado.

Para sanar después del abuso narcisista, aunque duela hay que afrontar heridas

Cuando dejas atrás una relación con una persona narcisista bien sea tus padres o pareja, tienes que seguir avanzando para recuperar tu identidad y deshacerte de esas secuelas que del abuso te han dejado.

Sois muchos los que me preguntáis qué hacer para sanar después de haber sufrido el abuso de una relación  una persona narcisista.

Lógicamente lo primero es apartarse de la persona abusadora, ese conocido como contacto cero. Con ello dejamos de recibir toxicidad, pero las secuelas del alto grado de estrés sufrido no se van por arte de magia, y el tiempo y la distancia por sí solo no se las llevan como muchos sabéis  y que me comentáis que hasta después de 17 años separadas seguís teniendo baja estima o ansiedad. Y como no seguir acarreando estas secuelas, o síndrome de la víctima narcisista, si como podeís leer en este post, hasta nuestro cerebro se modifica por ello. Os dejo aquí debajo el link para los que queráis leer cómo se modifica el cerebro tras sufrir el abuso narcisista. 

Para curarte de las heridas y los rasgos tóxicos que el alto grado de estrés por sufrir abusos  te ha creado, la única manera es, enfrentando las heridas y esa toxicidad directamente.

 

Quizá lleves tiempo separada de tu madre o de tu pareja y si todavía sigues sintiendo miedo, culpa, rabia, dolores físicos crónicos,…. Y otras heridas más que conforman el síndrome de la víctima narcisista, es porque nunca has enfrentado las heridas como propias. Has intentado curar las secuelas, sin asumirlas e ir al origen.

Puedes mejorar tu autoestima haciendo terapia, pero si no asumes que la herida es tuya y tomas responsabilidad por ella nunca eliminas el origen de tu herida y esta vuelve.

 

Tu mente te protege y te convence de que es culpa de otra persona que estés dañada. Pero déjame decirte que ahora se trata de ti. Mira dentro de ti. Tú estás herida, ninguna persona externa puede rescatarte de ti misma, y mucho menos de una madre o pareja inconsciente que aún no se ha ocupado de sus propias heridas internas. Así que asume tus heridas, y lucha como has hecho siempre para de una vez por todas eliminarlas.


Si no nos adentramos en nuestro propio dolor y miramos hacia afuera culpando a nuestra madre, o ex narcisista, renegamos de nuestras heridas internas. Claro que se crearon por el estrés que esa persona abusadora en tu vida te generó. Pero para curarte debes hacerte responsable de ellas. Si no lo haces permanecen inconscientes y te mantendrán envuelta en tus rasgos tóxicos y sin salir del círculo donde te sigas lastimando.

 

Una buena manera de empezar es escribiendo todas las secuelas que tienes, la lista del síndrome de la víctima narcisista te ayudara a ello.

El reconocimiento de lo que nos duele es el primer paso para encontrarnos como persona, para recuperar nuestra identidad, ese ser maravilloso que la persona narcisista no dejó ser para que no le hiciéramos sombra.

Nunca olvides que eres una persona muy valiosa y fuerte, que lo que ahora piensas de ti no es cierto, si no el eco de lo que la persona narcisista te hizo creer para que no fueras nunca más que ella.

Pero creeme, eres una persona maravillosa, no pares hasta poder verlo y sentirlo.

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